
Y lo que toca hoy es, en un principio alabar la labor que ejecutan con gran valor en muchos casos, y con suficiente entereza en todos, primero los sanitarios, voluntarios, policía municipal, pastores y en general, aquellos que viven, en este caso exclusivamente los encierros, preocupandose por que, aquellas personas, las que no saben estar, y, las que , sabiendo estar, sufren algún incidente.

La primera, la mas lógica, y creo que la mas sincera, es seguir como hasta ahora; respetando el trabajo que hacen los que a ellos se dedican y siempre procurando que haya el menor numero posible de incidentes durante estas fechas.
La segunda, coactiva, pero cuyo significado final seria, para los corredores, disfrutar verdaderamente del encierro, y para el resto, disfrutar de la visión de este. ¿Como?, bueno, una de las maneras seria dejar libre el paso desde la segunda barrera, que , aunque digan que no, gente hay suficiente para poder hacerlo, y en el encierro solo corredores acreditados anteriormente, entre la primera barrera, profesionales acreditados y el resto, aparte. Para los que digan que esto no es posible, les recuerdo que existen carreras de motos y de coches, y allí la gente no se mete en el recorrido mientras duran las carreras, es duro, por supuesto, pero ¿que es lo que queremos?, cuanta gente se ve en el recorrido del encierro, que esta parada , que esta estorbando, y que no pintan nada, que se vayan a Port aventura, o a hacer algún safari si lo que quieren son emociones.
Se dice, se comenta, que los encierros se están descafeinando, casi se están provocando al gusto del consumidor, se suaviza el terreno para que los toros no resbalen, que quizá sea algo bueno, pero que , al final, perdemos nuestra parte de identidad, para dar gusto a los que quieren la universalizaron de la fiesta.
